Los tiempos en los que la educación a distancia se resolvía con una página llena de palabras escaneadas en la pantalla del ordenador son ya historia. Esta enseñanza hoy se llama e-learning y se nutre de todas las novedades tecnológicas y temáticas que pueblan internet: los entornos web 2.0, la simulación, las redes sociales y el i-book.
Los directivos, tan reacios en el pasado a perder su preciado tiempo en cursillos a distancia, han descubierto estas herramientas y las han convertido en aliadas de su desarrollo profesional. La crisis está haciendo el resto. Los recortes se han llevado por delante el presupuesto dedicado a formación y muchos profesionales comienzan a contemplar los estudios online como una alternativa. 'La formación presencial no ha desaparecido, pero la demanda es menor. El aprendizaje virtual ahorra en transporte, aulas y formadores', recuerda César Martínez, director de Consultoría de Avanzo, una de las compañías líderes del sector.
Los proveedores, por su parte, no quieren desaprovechar esta oportunidad y se afanan en ofrecer entornos vanguardistas y servicios capaces de suplir, en la medida de los posible, al tutor presencial. Atrás parecen haber quedado los tiempos en los que este tipo de cursos eran observados con recelo, sobre todo por profesionales y directivos. No cabe duda que la implicación de los alumnos resulta difícil de conseguir y la pérdida de contacto humano juega en su contra. De ahí la búsqueda por parte de las empresas de estrategias atractivas.
Hoy, gracias a las webminars es posible celebrar seminarios interactivos y sincronizados con un sólo tutor y alumnos que se encuentran en distintos lugares y que pueden intercambiar información de la misma manera que si estuviesen en un aula única, utilizando aplicaciones conjuntamente con otros alumnos que se encuentran en otras localizaciones. El bufete Garrigues oferta un curso de posgrado, un máster en Derecho, usando ésta fórmula. Los alumnos se encontraban en Madrid y Sevilla.
El play learning también gana cada día nuevos adeptos. Se trata de un sistema de formación que combina la comodidad y eficacia de la enseñanza reglada con el carácter lúdico de los videojuegos. El objetivo, hacer más ameno y eficaz el proceso de aprendizaje. Los cursos más sofisticados transcurren en el espacio y el tiempo de una videoaventura. Un viaje que obliga a resolver situaciones y superar los retos marcados por el coach o tutor virtual. 'Son excelentes , entre otras cosa, para afianzar, el aprendizaje de estrategias empresariales', señala Sebastián Miguel, director de Desarrollo Corporativo de Instituto de Formación OnLine (IFO).
Otra novedad es la creación de portales complementarios. Hasta hace no demasiado tiempo los cursos online se desarrollaban en formatos cerrados: la web 2.0 está revolucionando la manera de organizar las materias. 'Las wikis, los blogs y los portales temáticos permiten seleccionar contenidos y facilitan el feed back con los tutores', insiste Sebastián Miguel.
Las redes sociales, por su parte, han descubierto un mundo nuevo y aún inexplorado a las empresas de e-learning. Todas las grandes de esta industria, como Avanzo, élogos, Ingenia, el grupo GDT o Instituto de Formación Online, exploran actualmente la capacidad educativa de un Facebook o un Tuenti. Los proveedores saben que estas redes son un lugar privilegiado para intercambiar experiencias y conocimientos relacionados con una materia puntual. 'A través de la red, los directivos pueden establecer relaciones con otros directivos, firmar alianzas e inversiones comunes', argumenta César Martínez, de Avanzo.
Dentro de los dispositivos móviles está comenzando a cobrar cada día un mayor protagonismo el i-book. Sus características técnicas (pantalla de tinta electrónica que no emite luz y por tanto no cansa la vista) hacen de esta herramienta un soporte ideal para la formación.
'El i-book se encuentran actualmente en pleno lanzamiento, de ahí que puedan explorarse sus características para la formación, con dispositivos de gran autonomía, fácil lectura, posibilidad de descargas online, intercomunicaciones y toma directa de apuntes y anotaciones. La compatibilidad con las aulas virtuales y redes sociales está a la vuelta de la esquina', señala el directivo de IFO.
Un artículo de Marta Matute