Estoy persuadido de que los aprendizajes más significativos en relación con la gramática son los que nacen de la reflexión sobre los problemas relacionados con la lectura y la composición de textos.
Pondré un ejemplo. Hace unos días, mis alumnos del Ámbito lingüístico-social (3º ESO) debían elaborar un cuadro cronológico a partir de un artículo periodístico.
En medio de la actividad se presentó el problema de la forma que debía darse a los enunciados (los alumnos tendían a copiar literalmente). Esto me dio ocasión para dedicar una clase a la reflexión sobre dos modos de redactar los enunciados que debían aparecer en la cronología:
Oración: El ingeniero escoces James Watt inventa la máquina de vapor.
Sintagma nominal: Invención de la máquina de vapor por el ingeniero escocés James Watt.
La reflexión no consistió únicamente en una explicación mía, sino en la realización de una serie de actividades de clasificación de enunciados según estas dos formas y de transformación de una forma en otra, usando para ello titulares de prensa del tipo:
El río Girona se desborda. (Desbordamiento del río Girona).
Protesta de los vecinos de Mislata contra la privatización de la sanidad. (Los vecinos de Mislata protestan contra la privatización de la sanidad.)
Lo más importante es que esta actividad de reflexión gramatical estaba cargada de sentido, ya que el objetivo era adquirir recursos para redactar mejor los enunciados del cuadro cronológico.
F Zayas
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